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Obsidian ha detallado los motivos por los que The Outer Worlds 2 ha necesitado seis años de desarrollo, el doble de lo que necesitó la primera entrega.
The Outer Worlds 2 ha salido por fin a la venta, en PS5, Xbox Series X/S y PC, además de estar disponible en Game Pass desde el primer día. Y decimos “por fin”, ya que la espera ha sido larga.
Aunque el juego se anunció en 2021, por aquel entonces llevaba dos años en desarrollo; un proceso que comenzó dos meses antes de estrenar el primer The Outer Worlds.
Ha sido un ciclo de creación holgado que no ha estado exento de obstáculos (ni de momentos divertidos). Ahora, Obsidian explica por qué han necesitado todo ese tiempo.
The Outer Worlds 2 alargó su desarrollo seis años por la pandemia
En un nuevo reportaje para Bloomberg, Jason Schreier revela por qué The Outer Worlds 2 ha tardado seis años en completarse.
Todo comenzó en 2019. El equipo ya pensaba en qué vendría después, y con uno de los directores originales dejando su puesto, Obsidian decidió abrir el proceso creativo a nuevas ideas internas.
Brandon Adler, veterano del estudio desde 2006, presentó su propuesta: una versión “1.5” del juego, más pulida pero sin grandes cambios. “No queríamos volvernos locos, solo arreglar lo que no funcionó”, explica Adler.
Pero el éxito comercial del original, con más de cuatro millones de copias vendidas en dos años, cambió por completo esos planes.
Adler preparó una nueva presentación, esta vez mucho más ambiciosa: rediseñar el sistema de combate, crear un mundo más vasto y ramificar las misiones con decisiones significativas. “Si vamos a gastar más, que se note”, recuerda el director.
Esa visión dio paso a un pequeño prototipo interno que integraba las nuevas ideas narrativas y mecánicas. Iban muy bien, pero el avance se vio interrumpido por la pandemia.
“Fue durísimo. No sabíamos cómo avanzar. Nunca habíamos trabajado de forma remota”, admite Adler. Durante casi un año, la eficiencia del estudio cayó drásticamente, mientras trataban de coordinarse con equipos repartidos por varias ciudades y países.
Cuando el desarrollo empezó a estabilizarse, llegó otro desafío: cambiar a Unreal Engine 5, para que The Outer Worlds 2 no pareciera anticuado en el momento de su lanzamiento. Y esa decisión fue como rehacer el juego desde cero.
“Quien no esté en desarrollo no se imagina lo que implica un cambio de motor. Hay sistemas que deben reescribirse completamente”, señala.
Uno de los ejemplos más problemáticos fue Lumen, el sistema de iluminación global de Unreal 5, que provocó que la luz se filtrara de forma irreal a través de los escenarios. Y pese a todo, el juego salió adelante.
“Ojalá pudiera explicar por qué todo lleva tanto tiempo ahora”, confiesa Adler. “No creo que estemos haciendo las cosas de forma distinta, pero el listón de calidad es cada vez más alto. Tenemos que regresar a los ciclos de desarrollo de antes”.
El resultado de ese largo proceso llega ahora, con un estudio más experimentado, una tecnología renovada y una ambición que ha crecido tanto como el universo de The Outer Worlds, con una secuela ya disponible en PS5, Xbox Series y PC.
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