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He jugado a Onimusha: Way of the Sword en Gamescom 2025 y en estas impresiones te cuento por qué Capcom tiene entre manos otro juegazo para el 2026.
Conexión inmediata. Así definiría mi primera toma de contacto con Onimusha: Way of the Sword. He jugado al regreso de una de las sagas más famosas (y casi olvidadas) de Capcom y lo cierto es que ya se ha convertido en uno de los juegos que más espero (con permiso de Silksong).
Acompañando a Resident Evil Requiem y Pragmata en 2026, el retorno de esta franquicia promete ser una de esas renovaciones que consiguen rescatar la esencia del pasado mientras aporta su propio granito de arena al género de acción hack n' slash.
Lo digo muy convencido después de haber jugado a una demo de unos veinticinco minutos que dejaba entrever una enorme calidad. Tras rescatar Onimusha 2: Samurai's Destiny con un remaster, aún quedan muchos demonios nipones por purgar a golpe de katana.
Onimusha está de vuelta y con una fuerza de mil demonios
Que la sesión de juego se ambientara en el bello templo de Kiyomizu-dera en Kioto, ya me dejó claro que Capcom va a poner todo su empeño en hacer que este viaje al Japón más feudal y folklórico se vea y sienta distinto a otros grandes referentes como Nioh o Sekiro Shadows Die Twice, tanto en lo jugable (más lento) como en lo visual.
A caballo entre el realismo, la fantasía más oscura y el exótico retrato mitológico de otra de las joyitas reciente de la compañía (Kunitsu-Gami: Path of the Goddess), este Onimusha no tardó en atraparme con su diseño.
En la piel del legendario duelista Miyamoto Musashi me adentré en la zona colindante al famoso lugar de culto budista. El diseño lineal del mapeado pronto me condujo hacia los primeros Genma, entidades demoniacas que andaban asolando la urbe nipona. Tocó desenvainar.
El combate de Onimusha: Way of the Sword se siente genial. Las bases de los soulslikes modernos predominan, pero no se siente como estos, ya que busca asemejarse a un esquema jugable que ya hemos visto en la saga en el pasado y a una acción más realista y visceral.
Unos pocos golpes bastan para acabar con los enemigos más "flojuchos", que puedes ejecutar con alucinantes y violentas animaciones si quiebras su barra de resistencia. Y en la defensa destacaba un espectacular parry que hacía que saltasen chispas, literalmente.
El clásico contrataque Issen también estaba presente. Si se atacaba una fracción de segundo antes de un golpe enemigo, se podía realizar un devastador movimiento que además favorecía entrar en un estado ígneo, mucho más dañino y letal.
Tras cada batalla, no había que olvidarse de recoger las almas de los oni caídos con el guantelete de Mushashi. Esas almas servían para cargar un poderoso ataque oni. Solo contaba con uno en ese momento, pero está claro que se podrán desbloquear muchos más. Para colmo, el combate ofrecía más profundidad al contar con escenarios reactivos que puedes usar en tu propio beneficio.
Hasta ese momento, Onimusha se sentía familiar, pero muy atractivo y novedoso. Obviamente, las cámaras fijas y el control tanque de los primeros juegos ya no estaban y todo fluía realmente bien. El juego es pura plasticidad y precisión.
Onimusha Way of the Sword: delicioso combate y gran puesta en escena
Pero la guinda del pastel fue el enfrentamiento contra Sasaki Ganryu, el gran rival de Musashi (también conocido como Sasaki Kojirō) y otro de los grandes personajes de la cultura japonesa. El duelo que viví contra él me pareció casi impecable.
Todo fluía extraordinariamente bien, con animaciones de confrontación que por momentos parecían convertir el combate en una cinemática. Paradas, esquivas y golpes devastadores me metieron de lleno en la propuesta del juego.
El experto espadachín que tenía enfrente me plantaba cara con vehemencia y parecía adaptarse a mis ataques ligeros y pesados. Ganryu también contaba con un guantelete, por lo que la sensación de estar ante un rival parejo, casi hermano, se transmitía a la perfección.
Tras haberlo derrotado en el primer intento, me di cuenta de que Way of the Sword no busca desesperadamente entregar un desafío imposible, sino hacer que disfrutes genuinamente cada pelea. El combate fue moderadamente exigente, pero increíblemente espectacular y gratificante.
La fatiga soulslike que muchos tenemos encima hace que juegos como este Onimusha o el próximo Ninja Gaiden 4 se agradezcan. Además, en el caso de lo nuevo de Capcom, el gameplay va a estar acompañado por otros apartados muy pulidos.
No espero que la historia de Way of the Sword sea una locura, pero la extraña conexión (con toques de humor) entre Musashi y el guantelente parlante, así como las constantes referencias a la cultura y al folklore de pueblo japonés (como el famoso salto desde la plataforma de madera del templo), ya han sabido captarme.
La parcela técnica también hacía destacar esa narrativa, con cinemáticas muy potentes (como las vistas en Monster Hunter Wilds) en donde las expresiones faciales de Musashi destacaban positivamente. Recuerdo que el modelo facial es el de la fallecida leyenda del cine de samuráis, Toshiro Mifune. Encima, tendremos doblaje al castellano.
No puedo profundizar demasiado más, debido a que el fragmento de la demo se correspondía con una sección temprana del juego, pero estoy seguro de que esto solo puede ir a más. El potencial de crecimiento de este título es enorme.
Las bases de Onimusha: Way of the Sword son tremendamente sólidas y esperanzadoras. De la noche a la mañana, lo nuevo de Capcom se ha convertido en uno de mis juegos más esperados de 2026. Necesito urgentemente seguir jugando.
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